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El Instituto Jesús Niño participó del 5º Retiro Diocesano para Educadores

Docentes y personal no docente de los niveles Inicial, Primario y Secundario participaron de una nueva edición del Retiro Diocesano para Educadores, organizado por la Junta de Educación Católica de la Diócesis de Posadas. Bajo el lema “Jesús, custodio del corazón del educador”, la jornada propuso renovar la vocación, la espiritualidad y el compromiso con la misión de educar.

En el marco del Mes de la Educación, integrantes del Instituto Jesús Niño participaron del 5º Retiro Diocesano para Educadores, una propuesta anual de la Junta de Educación Católica de la Diócesis de Posadas que reúne a miembros de las comunidades educativas de los institutos católicos de la diócesis.

El encuentro se desarrolló en el SUM del Gimnasio del Instituto San Basilio Magno y contó con la presencia de Mons. Juan Rubén Martínez, en una jornada pensada para compartir, reflexionar, rezar y volver a poner en el centro el sentido profundo de la vocación educativa.

Por el Instituto Jesús Niño participaron docentes y personal no docente de los niveles Inicial, Primario y Secundario, reafirmando una concepción de comunidad educativa en la que cada integrante, desde su función particular, forma parte de una misma misión.

“Jesús, custodio del corazón del educador”

El lema elegido para esta quinta edición, “Jesús, custodio del corazón del educador”, puso la mirada sobre quienes diariamente asumen el compromiso de enseñar, acompañar y sostener los procesos de crecimiento de niños, adolescentes y jóvenes.

En medio de las múltiples demandas que forman parte de la tarea educativa, el retiro ofreció un tiempo diferente: un espacio para detenerse, recuperar fuerzas, compartir experiencias y reencontrarse con aquello que da sentido a la vocación.

La propuesta parte de una convicción central de la educación católica: no se puede pensar la formación de los estudiantes sin cuidar también a quienes tienen la misión de acompañarlos.

Así, la espiritualidad se convierte en una dimensión fundamental para fortalecer la tarea cotidiana, reconocer los desafíos y renovar el compromiso de educar desde la cercanía, la escucha y el servicio.

El sentido de educar en una escuela católica

La educación católica entiende que enseñar va mucho más allá de la transmisión de contenidos académicos. Su horizonte es la formación integral de la persona, atendiendo a sus dimensiones intelectual, emocional, social, ética y espiritual.

Desde esta perspectiva, cada experiencia escolar es también una oportunidad para educar en valores y promover una manera de relacionarse con los demás basada en el respeto, la solidaridad, la empatía, la responsabilidad y el compromiso con el bien común.

La escuela católica busca que el conocimiento dialogue con la vida y que los estudiantes puedan desarrollar sus capacidades sin perder de vista su vínculo con los demás, con la comunidad y con Dios.

Por ello, el Evangelio no aparece como un contenido separado de la propuesta educativa, sino como una referencia que atraviesa la convivencia, los vínculos, la enseñanza, las acciones pastorales y las decisiones que construyen cotidianamente la cultura institucional.

Una comunidad que comparte una misma misión

La participación de docentes y personal no docente de los tres niveles del Instituto Jesús Niño permitió representar de manera concreta una característica esencial de su identidad: la educación es una tarea compartida.

Inicial, Primario y Secundario acompañan diferentes etapas del desarrollo de los estudiantes, pero forman parte de un mismo proyecto educativo y pastoral.

De la misma manera, directivos, docentes, administrativos, auxiliares y otros integrantes de la institución contribuyen, desde sus responsabilidades, a construir los espacios donde niños y jóvenes aprenden, conviven y crecen.

Esta mirada permite comprender que la misión educativa no se limita al aula. También se expresa en cada gesto de bienvenida, en el acompañamiento cotidiano, en la escucha, en la organización institucional y en la forma de establecer vínculos dentro de la comunidad.

Fortalecer la misión, visión y valores del Instituto Jesús Niño

La participación en propuestas diocesanas como este retiro contribuye a fortalecer la misión, visión y valores del Instituto Jesús Niño, reafirmando su pertenencia a la educación católica y a la vida de la Iglesia.

Estos encuentros permiten volver a las raíces de la identidad institucional y recordar que la excelencia educativa no puede pensarse únicamente desde los resultados académicos, sino también desde la capacidad de formar personas comprometidas, sensibles a las necesidades de los demás y capaces de construir una sociedad más humana.

En este sentido, la espiritualidad cristiana constituye uno de los pilares que orientan la vida institucional y permite integrar la formación académica con el crecimiento personal, el servicio y el compromiso comunitario.

Cada instancia de formación y encuentro contribuye, además, a fortalecer una cultura institucional coherente: una comunidad en la que aquello que se propone como ideal educativo también pueda hacerse visible en las relaciones y en las prácticas cotidianas.

Educar como vocación y servicio

El Retiro Diocesano también propone volver a mirar la tarea de educar como una verdadera vocación.

Detrás de cada clase, planificación, proyecto, acompañamiento o tarea institucional existen personas que diariamente ponen sus conocimientos y capacidades al servicio de otros.

Desde la perspectiva de la educación católica, esa misión encuentra en Jesús un modelo de cercanía, escucha, paciencia y amor por cada persona.

Participar del 5º Retiro Diocesano para Educadores significó, para la comunidad del Instituto Jesús Niño, renovar esa certeza y compartirla con educadores de otras instituciones de la Diócesis de Posadas.

En el Mes de la Educación, el encuentro volvió a recordar que educar es sembrar, acompañar procesos y ayudar a descubrir posibilidades, pero también dejarse acompañar por Dios en el camino.

Para el Instituto Jesús Niño, continuar participando de estos espacios significa seguir fortaleciendo una comunidad que entiende la educación como misión, vocación y servicio, con Jesús en el centro de cada proyecto y de cada encuentro.