Perfil del Docente

Inspiración de Monseñor Jorge Kemerer


Es un Cristiano  cuyo compromiso de vida se manifiesta a través de:

• Su profesión de Fe en Cristo único Maestro y Redentor de todos los hombres.

• Su expresión de esta fe a través de la inserción en la comunidad eclesial.

• Su adhesión a los principios cristianos de la institución y práctica de las virtudes evangélicas.

• Ser transmisor de normas, valores, y pautas de convivencia para optimizar la disciplina en los alumnos a partir de la búsqueda y el logro de la autodisciplina en sus alumnos.

• Es promotor de cambios en su ambiente con el objetivo de lograr una comunidad más humana basada en la Fe, la esperanza, la caridad, el amor y el respeto a la verdad, a la tolerancia, a la reflexión personal, a la justicia, a la solidaridad.

• El docente es el responsable directo del proceso de enseñanza – aprendizaje que se desarrolla en la escuela, como comunidad abierta al medio en el que está inserta.

• Es quien educa, guía, orienta y conduce las experiencias de aprendizaje apuntando a la formación integral del alumno, conforme al Ideario de la Institución.

Es un profesional de la educación porque:

• Está legítimamente habilitado para el ejercicio de sus funciones ya que posee una base de conocimientos para llevar a término la acción que se le ha confiado.

• Debe ser capaz de reflexionar sobre su propia práctica educativa y solicitar/aceptar recursos para mejorarla, demostrando con ello su inquietud por su formación y capacitación permanente y hábito de autocrítica.

• Presta servicio educativo, consciente de la necesidad de realizar su tarea cooperando con sus compañeros y con una actitud de apertura hacia las nuevas exigencias,

• Está capacitado para diseñar procesos de aprendizaje a ser implementados en el marco de trabajo en equipo atendiendo comprensivamente a la diversidad personal de sus alumnos.

• Estar comprometido con el modelo educativo institucional y ser conocedor del marco teórico que la institución sustenta para la fundamentación de su propuesta educativa, revelando con ello un sentimiento de pertenencia hacia la Institución.

• Ser un profesional con sólidos conocimientos disciplinares capaz no sólo de transmitir conocimientos sino también que comprenda los procesos evolutivos y de comprensión del niño.

• Formar y educar con paciencia frente a la diversidad que presentan los educandos.

• Ser un docente crítico y reflexivo, capaz de confrontar el rol deseado, el rol impuesto y el rol asumido.

• Pueda correrse del lugar del “saber” y ser flexible.

“…les he dicho con frecuencia a los profesores que hemos de inculcar —a través de la enseñanza y el ejemplo— a nuestros alumnos, las actitudes que la misma Iglesia quiere tomar ante la transformación de nuestro tiempo: actitud de simpatía, actitud de presencia, de seriedad científica y profundización que enamora al que viene a nuestras aulas, actitud de diálogo en un clima de libertad, de respeto mutuo, de caridad, ejercitar y ejercitarse en el diálogo, la comprensión y el trabajo de la vida.”

Monseñor Jorge Kemerer – 1971.