Cada 28 de septiembre se conmemora en Argentina el Día del Director de Escuela. En el Instituto Jesús Niño, la fecha se convierte también en una oportunidad para reconocer a quienes integran los equipos de conducción de sus tres niveles educativos y asumen, de manera compartida, la responsabilidad de orientar la vida institucional.
El calendario educativo argentino reserva el 28 de septiembre para reconocer la tarea de quienes tienen responsabilidades de conducción en las instituciones escolares. La fecha se suma a un mes especialmente significativo para la educación, en el que también se celebran el Día del Maestro y el Día del Profesor.
Sin embargo, pensar actualmente la función directiva implica ampliar la mirada. Conducir una escuela ya no puede reducirse únicamente a la figura de una persona encargada de administrar, organizar o resolver las situaciones cotidianas de una institución. La gestión educativa contemporánea supone liderazgo pedagógico, planificación, construcción de acuerdos, acompañamiento de las trayectorias escolares, articulación con las familias y capacidad para proyectar institucionalmente.
En ese sentido, cobra especial relevancia el concepto de equipo de conducción.
De la figura del director a una conducción compartida
En el sistema educativo misionero, la expresión “equipo de conducción” se encuentra incorporada de manera habitual al lenguaje de la gestión educativa. El propio Servicio Provincial de Enseñanza Privada de Misiones (SPEPM) utiliza esta denominación en sus comunicaciones y convocatorias dirigidas a quienes ejercen responsabilidades directivas en instituciones de los diferentes niveles.
La Dirección de Educación Superior de Misiones también trabaja explícitamente esta perspectiva. En sus propuestas de formación para equipos directivos plantea al equipo de conducción como responsable de la planificación, la mejora y el cambio institucional, asociando su función con el liderazgo pedagógico y la planificación estratégica.
No significa que desaparezcan los cargos ni las responsabilidades particulares de un director, una directora, un rector, una rectora, un vicedirector o un vicerrector. Cada función conserva competencias y obligaciones específicas. Lo que se modifica es la manera de comprender la conducción: la institución no se sostiene solamente desde una persona, sino desde un equipo capaz de compartir criterios, responsabilidades y decisiones en torno a un proyecto educativo común.
La dirección escolar, por lo tanto, excede la dimensión administrativa. Implica interpretar las necesidades de una comunidad, acompañar el trabajo docente, generar condiciones para enseñar y aprender, gestionar situaciones complejas, promover vínculos, establecer prioridades y garantizar que las decisiones cotidianas respondan al proyecto institucional.
Conducir también es escuchar. Es observar lo que sucede en las aulas y fuera de ellas. Es acompañar a un docente frente a una dificultad, dialogar con una familia, sostener a un estudiante durante su trayectoria, organizar recursos, anticipar necesidades y generar acuerdos entre personas que cumplen funciones diferentes pero comparten una misma misión educativa.
Un equipo para cada etapa de la trayectoria escolar
Esta concepción adquiere una dimensión particular en el Instituto Jesús Niño, una comunidad educativa que acompaña a sus estudiantes a través de los niveles Inicial, Primario y Secundario.
Actualmente, el Nivel Inicial se encuentra bajo la dirección de Paula Magali De Mingo.
En el Nivel Primario, el equipo de conducción está integrado por la directora Viviana Da Silva Souza y la vicedirectora Sonia Maribel Playuk.
Por su parte, en el Nivel Secundario, la conducción está a cargo de la rectora Lorena Sand y el vicerrector Sixto Rubén Britez.
Son cargos diferentes y realidades educativas también diferentes. Las necesidades de un niño que comienza su escolaridad no son las mismas que las de quien transita la primaria o se prepara para finalizar el secundario. Cada nivel posee dinámicas, desafíos pedagógicos, vínculos y responsabilidades propias.
Pero existe un punto que los atraviesa: todos forman parte de una misma institución y de un proyecto educativo que necesita articulación, continuidad y trabajo compartido.
Allí aparece uno de los principales desafíos de la conducción escolar: ser responsable de la especificidad de cada nivel sin perder de vista la identidad institucional que une a toda la comunidad.
Gestionar, pero también educar
El rol directivo tiene una dimensión profundamente pedagógica.
Una conducción escolar no solamente organiza horarios, documentación, actos, reuniones o procedimientos administrativos. También interviene en las condiciones que hacen posible la enseñanza, acompaña los procesos educativos, promueve proyectos, articula equipos y participa de las decisiones que impactan directamente en la experiencia escolar de los estudiantes.
Por eso, hablar de equipo de conducción permite comprender la gestión desde una perspectiva más integral.
La autoridad institucional continúa siendo necesaria, al igual que la definición clara de responsabilidades. Pero esa autoridad puede ejercerse desde la construcción de consensos, la distribución de tareas, el diálogo profesional y el reconocimiento de que una institución educativa es, esencialmente, una organización conformada por personas.
En una escuela conviven diariamente estudiantes, docentes, familias, personal administrativo, equipos de orientación, personal de apoyo y numerosos actores vinculados con la tarea educativa. Articular ese entramado requiere conducción.
Y conducir, en educación, significa fundamentalmente crear las condiciones para que otros puedan desarrollar su tarea y para que los estudiantes puedan aprender, crecer y construir su propio recorrido.
Una fecha para reconocer una responsabilidad compartida
El Día del Director conserva así toda su vigencia, pero también ofrece la posibilidad de pensar el significado actual de dirigir una institución educativa.
En el Instituto Jesús Niño, este 28 de septiembre permite reconocer particularmente a Paula Magali De Mingo, Viviana Da Silva Souza, Sonia Maribel Playuk, Lorena Sand y Sixto Rubén Britez, quienes desde sus respectivas responsabilidades conforman los equipos que conducen los tres niveles de la institución.
Detrás de cada decisión, reunión, proyecto, dificultad resuelta o iniciativa que comienza existe un trabajo de gestión que muchas veces transcurre lejos de lo visible, pero que resulta indispensable para el funcionamiento cotidiano de la escuela.
Por eso, más que poner el reconocimiento exclusivamente sobre una figura individual, la fecha permite destacar una idea que ha ganado presencia en la gestión educativa: conducir una institución es una responsabilidad profesional que se ejerce desde funciones concretas, pero que se fortalece cuando puede construirse en equipo. En este Día del Director, el Instituto Jesús Niño reconoce y agradece a quienes asumen diariamente esa misión en los niveles Inicial, Primario y Secundario, acompañando a toda la comunidad educativa y trabajando para que el proyecto institucional pueda hacerse realidad cada día.
